El Confesionario vuelve. GH DÚO 4 empieza… y Gran Hermano se la juega (otra vez)

 


La pausa ha sido más corta de lo que yo mismo esperaba. Confieso que cuando cerré la temporada de GH20 lo hice con cansancio, con decepción y con una tristeza que iba más allá de una mala edición. Cerré con la sensación de haber asistido al desmantelamiento definitivo de un formato histórico, uno que durante 25 años fue columna vertebral de esta cadena y orgullo de una productora que hoy parece no reconocerlo.

Pero aquí estamos.

Porque Gran Hermano siempre vuelve. Y porque, aunque no siempre tenga fe en quienes lo manejan, sí la tengo en el formato… y en la necesidad de analizarlo como merece.

El 8 de enero regresa GH DÚO 4, y con él vuelve El Confesionario de Juanfran.

Voy a ser claro desde el principio: GH DÚO no me parece la mejor opción para resucitar la marca Gran Hermano. No lo fue en su edición anterior —ni en audiencias ni en impacto— y tampoco lo es ahora si se plantea como un simple “vamos tirando hasta que pase el invierno”.

El DÚO pasado no fue un éxito. Funcionó de manera discreta, sin generar conversación real, sin tramas que quedaran en la memoria colectiva y sin ese pulso social que siempre distinguió a GH cuando estaba vivo. Pensar que repetir la fórmula sin un planteamiento sólido va a obrar un milagro sería ingenuo… o directamente irresponsable.

Ahora bien, también es cierto que enero juega a su favor:

– La isla de las tentaciones ya habrá terminado.

– Otros realities habrán cerrado ciclo.

– Y la parrilla estará más despejada que en otoño.

Así que no hay excusas: si se hunde, será únicamente culpa de la cadena y la productora.



Los primeros confirmados: nombres con peso (y con riesgo)

De momento, el casting apunta maneras. Y eso hay que decirlo.

Anita Williams abre la lista como un perfil que me gusta: conoce el medio, no es ingenua y sabe lo que implica exponerse. No viene a pasar desapercibida.

Raquel Salazar es, directamente, un fichajazo. Carácter, espontaneidad, verdad y cero corrección política. De esas concursantes que generan amor y odio… y eso es justo lo que necesita GH.

Antonio Canales aporta intensidad, discurso y una personalidad que en convivencia puede ser volcánica. Gustará más o menos, pero contenido va a dar.

Belén Rodríguez representa el perfil clásico de Mediaset: experiencia, tablas y capacidad para sostener conflictos verbales sin esconderse.

Y Carmen Borrego, nos guste más o menos, es uno de esos nombres que elevan el casting por puro peso mediático. Sabe lo que es estar en el foco, aguantar presión y convivir bajo lupa.

Ahora bien: un buen casting no sirve de nada si el programa vuelve a sabotearse desde dentro.


Lo que TIENEN que hacer para no volver a estrellarse

Si GH DÚO 4 quiere funcionar —y sobrevivir— hay varias líneas rojas que no pueden volver a cruzar: Respetar el formato.

No más galas eternas, no más relleno sin alma, no más estirar tramas muertas durante semanas. Dar protagonismo a la convivencia, no al plató. Gran Hermano no es un talk show con casa de fondo. Es un experimento social. O lo entienden o da igual el casting. No manipular burdamente los relatos. El espectador ya no es tonto. Cuando se fuerza un villano o se blanquea a alguien descaradamente, se nota. Y se castiga.

Cuidar el ritmo y la emoción. Las expulsiones, las nominaciones y los conflictos tienen que importar. Si todo da igual, el público desconecta. Asumir errores. Algo tan simple y tan olvidado. Reconocer cuando algo no funciona también genera credibilidad.


No voy a engañar a nadie: tengo poca fe en que la cadena y la productora hagan las cosas bien. La experiencia reciente no invita al optimismo.

Pero lo que sí me duele —y mucho— es ver a gente que se ha llenado la boca durante años diciendo que ama Gran Hermano, revolviendo ahora el pasado más oscuro del formato para justificar otros realities.

Solo os recuerdo una cosa:

Después del episodio de Carlota seguisteis viendo Gran Hermano. Lo que pasa es que ahora necesitáis sacar ese capítulo negro para defender a vuestros queridos gemelos.

Y oye, no seré yo quien critique lo que cada uno decide consumir. Yo ese contenido no lo veo. Pero intentar justificar la violencia de un reality atacando a un formato que dices amar me parece repugnante.


El Confesionario vuelve. Y no vuelve de puntillas.

Este blog vuelve porque Gran Hermano merece ser analizado con memoria, criterio y sin miedo.

Vuelve para aplaudir cuando toque… y para señalar cuando haga falta.

Vuelve sin fanatismos, pero también sin cinismo.

GH DÚO 4 empieza.

Y Gran Hermano, una vez más, se la juega.

Aquí estaremos para contarlo. 

Comentarios

  1. Deseando volver a leer tus crónicas siempre muy bien contadas y explicadas. Yo tampoco tengo mucha fé en que esté GH Duo sea la panacea, Ojalá nos sorprendan.Un saludo

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares